Selina Amazon Tena, un quiero y no puedo en la Amazonía ecuatoriana

Selina Amazon Tena, posiblemente uno de los peores hoteles en los que he estado en mi vida. Lo podría describir como un «quiero y no puedo», «comuna hippie» o «campamento de verano», aunque he estado en campamentos mejores que este hotel.
Para empezar, si vas de noche, lleva linternas y GPS, porque ni está bien señalizado ni hay luces desde el parking hasta la recepción, así que vas a oscuras. Si aparcas el coche, lo haces en un sitio completamente oscuro e inseguro. Te toca cargar todo lo que lleves por una bajada con escalones de piedra, un puente de madera y más escalones de piedra, todo ello sin una sola luz. Al menos ofrecen aventura desde tu llegada!!!!
Se trata de chozos de varias capacidades, construidos en bloques de hormigón tapado con caña guadúa hecha planchas para que parezcan chozos hechos de este material. Al ser hormigón sumado a la humedad, dentro de las habitaciones hace un clima medio extraño, con una humedad por las nubes. Si te toca habitación en chozo compartido, como fue nuestro caso, no había tampoco luz, así que si te dan ganas de levantarte a cambiarle el agua al canario más vale que te lleves la linterna. Pero si encima, en el chozo compartido, te tocan gringos, prepárate a no dormir en toda la noche, porque el descanso del resto de huéspedes les importa bien poco.
El chozo que aparece en Booking pegado al río Tena ya no está habitable, porque está tan cercano al cauce que ha sido medio destruido por las riadas.
La cena, si no fuera por la compañía, fue horrible. Mala a conciencia. En cualquier mercado de Ecuador se come mejor y más barato. Aparte de escueta, no había de todo lo que ofrecía la carta, y lo que había era malo y caro. Una Pilsener 5 USD, por lo que emborracharse tampoco era una opción válida. Yo comí hamburguesa Selina, 10 USD, y era más mala que la carne del pescuezo, pasada, seca, dura y pequeña. En esos momentos hasta echaba de menos el Carls Jr del Shopping.
La piscina pequeña, pero al menos nos dejaron usarla de noche.
Ni siquiera conservaron nuestra reserva echa por Booking, la anularon con la excusa de que se había adelantado otro grupo por otra web de reservas. Así que nos tuvieron que colocar en habitaciones donde el espacio era una cama y una persona de pie entraba justa entre esta y la pared, de Pladur.
Ni siquiera quisimos probar el desayuno, nos fuimos a desayunar a Misahualli.
Los chicos que atienden, jóvenes recién graduados en turismo que, aunque a veces le pongan entusiasmo no son profesionales de la rama, sin experiencia y sin capacidad para resolver los problemas que derivan de un sitio así.
Si vais por la zona, hay mil sitios mejor que esté Selina para pasar la noche y el día, porque encima es caro.
Y hasta aquí mi crítica hotelera.

Pulsera que te ponen al llegar para identificar que no eres de fuera. Os aseguro que nadie de fuera, en su sano juicio, va a venir a este hotel a nada.
Uno de los chozos, hechos de bloques de hormigón y recubierto de caña guadúa para aparentar hechos de este otro material.

Publicado por Pedro Carretero

Doctor en Historia Antigua - Arqueólogo

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